LA SOJA COMO PARTE FUNDAMENTAL DE LA DIETA ANIMAL

El maíz se vende por encima del precio oficial, por falta del producto. La semana pasada el saco estuvo a 17,50 dólares y en esta, ya se oferta a 18 dólares. Así lo indicó a Diario EXPRESO

LA SOJA COMO PARTE FUNDAMENTAL DE LA DIETA ANIMAL

Procesamiento de la soja

El procesamiento de la soja es útil y necesario para destruir o eliminar componentes indeseables, hacer que los nutrientes sean más disponibles o mejorar la palatabilidad.

El tratamiento con calor húmedo es particularmente eficaz para reducir la actividad del inhibidor de la tripsina. Con los procesos de fabricación actuales, la actividad inhibidora de tripsina residual en los productos de proteína de soja es aproximadamente del 5 al 20% de la actividad originalmente presente en la soja cruda.

El calor necesario para destruir los inhibidores de tripsina y otras hemaglutininas que se encuentran en la soja cruda depende del tiempo de exposición, por lo que las temperaturas altas durante un período de tiempo más corto son tan efectivas como las temperaturas más bajas durante períodos más largos.

Productos de soja para la nutrición de aves y cerdos
En general, la soja entera puede reemplazar la harina de soja en las dietas para cerdos y aves de corral con un rendimiento similar. La decisión sobre qué producto de soja utilizar debe basarse en la composición, la disponibilidad y los costos del producto.

Harina de soja
La harina de soja es la fuente más común de proteínas en los alimentos para aves y cerdos. Esa popularidad se deriva de su contenido de nutrientes y su relativa ausencia de factores antinutricionales.
Los diversos pasos de procesamiento empleados desde el momento en que se recibe el frijol, pueden afectar la calidad de la harina y del aceite obtenidos. El tratamiento térmico de la harina es fundamental para optimizar su calidad proteica. Las variables de humedad, temperatura y tiempo están interrelacionadas y son importantes para lograr las condiciones adecuadas de cocción.
Se han propuesto y evaluado muchas pruebas in vitro diseñadas para medir la calidad de las proteínas en la soja. Los ensayos simples de proteína cruda o de aminoácidos proporcionan información sobre la proteína, pero no proporcionan información útil sobre la calidad de la proteína. Es por eso que se han utilizado análisis de inhibidores de tripsina, actividad de ureasa, solubilidad de proteínas en hidróxido de potasio, solubilidad de proteínas en agua y métodos de unión de colorantes para evaluar la calidad de las proteínas.

El calentamiento inadecuado no destruye completamente los factores antinutricionales, lo que puede tener un impacto perjudicial en el rendimiento animal, mientras que el calentamiento excesivo reduce la disponibilidad de los aminoácidos a través de la reacción de Maillard, principalmente, de la lisina.
Si bien los frijoles procesados deben analizarse periódicamente para determinar los niveles de ureasa o inhibidor de tripsina, una prueba sencilla y continua es probar los frijoles. Los frijoles subcalentados tienen un sabor característico a «nuez», mientras que los frijoles sobrecalentados tienen un color mucho más oscuro y un sabor a quemado. El problema del sobrecalentamiento es la destrucción potencial de lisina y otros aminoácidos sensibles al calor.
El método más ampliamente adoptado, más económico y rápido es la medición de la actividad de la ureasa (prueba de ureasa o índice de ureasa). Los niveles de la enzima ureasa se utilizan como indicador de la actividad inhibidora de la tripsina. La ureasa es mucho más fácil y barata de medir que el inhibidor de tripsina y ambas moléculas muestran características similares de sensibilidad al calor.

Se describieron dos métodos analíticos para la prueba de ureasa:
el primero se basa en la diferencia de pH en el que se incuban 200 mg de muestra (soja o producto de soja) en 10.0 ml de solución de urea tamponada con fosfato a 300 ° C durante 30 minutos, después de lo cual se aumenta el pH unidades (ΔpH) a partir de pH 7,00 (Palić et al. 2008; Butolo, 2010).
El segundo se basa en un ensayo colorimétrico simple en el que la solución de urea-rojo fenol se lleva a un color ámbar utilizando HCl 0,1 N o NaOH 0,1 N. A continuación, se añaden aproximadamente 25gr de harina de soja a 50 ml de indicador en una placa de Petri. Después de 5 minutos, se examina la muestra para detectar la presencia de partículas rojas.
Si no se ven partículas rojas, la mezcla debe reposar otros 30 minutos, y nuevamente, si no se ve ningún color rojo, sugiere un sobrecalentamiento de la comida.
Si hasta el 25% de la superficie está cubierta de partículas rojas, es una indicación de actividad de ureasa aceptable, mientras que una cobertura del 25% al 50% sugiere la necesidad de un análisis más detallado.
Más del 50% de incidencia de partículas de color rojo sugiere una comida poco calentada.
Sin embargo, el índice de ureasa no es útil para determinar el tratamiento térmico excesivo ya que el calentamiento adicional no tiene ningún efecto sobre el índice de ureasa.
La prueba de solubilidad de la proteína en KOH se basa en la solubilidad de las proteínas de la soja en una solución diluida de hidróxido de potasio.
El procedimiento implica la incubación de una muestra con una solución de KOH al 0,2% durante 20 min a temperatura ambiente. Después de esta incubación, la muestra se centrifuga y el sobrenadante se analiza para determinar la concentración de proteína. La solubilidad de la proteína, expresada como porcentaje, se calcula dividiendo el contenido de proteína de la solución extraída de KOH por el contenido de proteína de la muestra de soja original.
La solubilidad de la proteína KOH es un mejor indicador de sobreprocesamiento que el subprocesamiento de la soja.

El índice de solubilidad del nitrógeno (NSI) es otro método que se puede utilizar para determinar la calidad de la proteína.
El nitrógeno se extrae de la harina molida colocando aproximadamente 1,5 g en un vaso de precipitados de 200 ml y añadiendo 75 ml de KOH al 0,5%. La muestra se agita durante 20 minutos a 120 rpm.
Es un indicador más consistente y sensible para monitorear tanto el recalentamiento como el sobrecalentamiento de la soja.

Cáscara de soja
Se sabe que las cáscaras de soja, debido a su alto contenido de fibra, son mal digeridas por animales no rumiantes. Sin embargo, estudios recientes sugieren que las cáscaras tienen potencial como ingrediente alimentario alternativo para cerdos y aves.
Las cáscaras de soja pueden incluirse hasta un 10 y un 12% para las dietas de cerdos en crecimiento o finalización, respectivamente, reemplazando el salvado de trigo en función del peso sin efectos adversos sobre la palatabilidad de las dietas y el rendimiento de los animales (Chee et al., 2005).Actualmente, es muy común el uso de cáscaras de soja en programadores de restricción alimenticia y bienestar de reproductoras y gallinas ponedoras.

Aislados de proteína de soja
El concentrado de proteína de soja es el producto que se obtiene al eliminar la mayor parte del aceite y los constituyentes no proteicos solubles en agua de semillas de soja seleccionadas, sanas, limpias y descascaradas. Tanto el concentrado como el aislado de proteína de soja tienen el potencial de ser utilizados en dietas avícolas como fuente de proteína y aminoácidos.

Aceite de soja
El aceite de soja es una fuente de energía alimentaria altamente concentrada. Su valor calórico es la principal razón de su mayor uso, además de sus excelentes cualidades nutricionales y amplia disponibilidad.

Almacenamiento y variedad genética
El almacenamiento y la variación genética son factores que pueden alterar la composición nutricional de la soja. Narayan et al., (1988) encontraron que el contenido de humedad, grasa, nitrógeno soluble en agua (WSN), índice de solubilidad de nitrógeno (NSI), azúcares, actividad inhibidora de tripsina, lisina disponible, pigmentos y actividad lipoxigenasa de las semillas, disminuyó durante el almacenamiento; mientras que el nitrógeno no proteico (NPN), el grado de pardeamiento, el contenido de ácidos grasos libres (FFA) y el índice de peróxido aumentan.

Conclusión
Los beneficios del uso de soja y sus productos derivados se pueden observar en la nutrición de aves y cerdos, pero es muy importante conocer los factores que inciden en la composición de los mismos ingredientes para que puedan ser incluidos en cantidades adecuadas sin impactar de manera negativa en el rendimiento de los animales

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VALOR ENERGÉTICO DEL HABA DE SOJA PROCESADA

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VALOR ENERGÉTICO DEL HABA DE SOJA PROCESADA

El haba de soja convenientemente procesada (FFSB) destaca por su interés de uso en todo tipo de piensos. Su alto contenido en aceite y proteína junto a la calidad de sus fracciones y su alta palatabilidad, la hace especialmente beneficiosa en piensos de primeras edades.

Además, de su alto valor en energía y aminoácidos (AA), la FFSB aporta cantidades importantes de fosfolípidos, sustancias ricas en ácido linoleico, fósforo, vitamina E y colina (Paulding et al., 1986; Ravindran et al., 2014a; CVB, 2019; FEDNA, 2019).

FACTORES POR LOS QUE VARÍA EL VALOR NUTRICIONAL DEL HABA DE SOJA PROCESADA

En cualquier caso, debe tenerse en cuenta que el valor nutricional de las habas procesadas, aunque más uniforme que la mayoría de materias primas, varía en función de factores tales como el tipo de semilla, el origen del haba, las condiciones ambientales y agronómicas del área de siembra durante el crecimiento, la época de cosecha y las condiciones del almacenamiento y del procesado térmico del haba (Piper y Boote, 1999; Grieshop et al., 2003; Karr-Lilienthal et al., 2004; Goldflus et al., 2006; Lee et al., 2013; Zhang et al., 2019).

Instituciones dedicadas a la investigación e información sobre la composición química y valor nutricional de las materias primas, dan valores de energía metabolizable aparente corregida en nitrógeno (EMAn) para la FFSB en un rango entre 3.137 y 3.715 kcal/kg (Tabla 1). Estas diferencias entre fuentes de información sobre el valor energético de las habas son difíciles de explicar, pero se deben, al menos en parte al contenido y calidad de la fracción lipídica y proteica (Salado et al., 1999; Thakur y Hurburgh, 2007; Serrano et al., 2012) y al contenido en sacarosa (Coon et al., 1990; Berrocoso et al., 2014; Ravindran et al., 2014b).

PRESENCIA DE OLIGOSACÁRIDOS Y COMPONENTES FIBROSOS
Por otro lado, la presencia de oligosacáridos y componentes fibrosos, podrían afectar a la digestibilidad y al contenido energético de las habas, en función de la cantidad de habas incluidas en el pienso, así como de la edad del ave (Dilger et al., 2004; Choct et al., 2010; Ravindran et al., 2014b). Así, bajo ciertas condiciones, los oligosacáridos (fermentación limitada a ácidos grasos volátiles y posible efecto “prebiótico”) y la fracción fibra (caso de su inclusión en piensos muy bajos en fibra) podrían incluso mejorar la utilización de otros nutrientes presentes en el pienso
Sin embargo, el exceso de calor afecta negativamente la digestibilidad de los AA, así como al valor nutricional global de la FFSB debido a la mayor incidencia de reacciones de Maillard (Fontaine et al., 2007; González-Vega et al., 2011). Debido a su complejidad y el coste de medir directamente el contenido y tipo de IT, reacciones de Maillard y digestibilidad in vivo de la fracción proteica, se han desarrollado técnicas indirectas para su valoración, incluyendo la actividad ureásica (AU), el índice de dispersión de la proteína (PDI), la solubilidad de la proteína en KOH (KOH) y el índice de procesamiento térmico (PCI).

INHIBIDORES DE TRIPSINA
Los inhibidores de tripsina (IT) son el principal factor antinutricional (FAN) de las habas de soja cruda (Liener, 1981; García-Rebollar et al, 2016). Los IT presentes en el haba son de naturaleza termolábil y se inactivan en gran medida tras un correcto tratamiento térmico.

El procesado mejora no solo el valor nutricional del haba en relación con la disponibilidad de los AA sino también en relación con su contenido energético.

CONTENIDO Y LA CALIDAD DE LAS FRACCIONES LIPÍDICAS Y PROTEICAS DEL HABA DE SOJA PROCESADA
En el trabajo se ha estudiado el contenido y la calidad de las fracciones lipídicas y proteicas del haba de soja procesada, estimando el valor energético de muestras de distintas procedencias:
África (n = 5),
Argentina (n = 4),
Centro Europa (n = 2),
Sur de Europa (n = 2),
Este de Europa (n = 4)
EEUU (n = 10)
Estas fracciones son sometidas a diversos tipos de procesamiento térmico.

No obstante, el objetivo del trabajo no es comparar la influencia del procesado o del origen sobre el valor nutricional del haba sino dar una visión general sobre la calidad de habas de soja comercializadas en áreas de nuestro entorno económico.

PREDICCIÓN Y CÁLCULO DE LA ENERGÍA METABOLIZABLE
La importancia relativa del contenido energético del haba en relación con el valor proteico ha crecido en relevancia, en los últimos años. Este cambio gradual es debido a la mayor disponibilidad de AA cristalinos, sin cambios notables en cuanto a disponibilidad de energía, en las diversas áreas de producción. Existen ecuaciones de predicción que permiten estimar el contenido en EMAn de la FFSB en base a su composición química.
En este trabajo se ha estimado que el coeficiente de digestibilidad de la PB era del 88% para todas las muestras. Esta estimación podría no ser correcta en caso de conocer el tipo de procesado (tostado vs. extrusionado vs. cocido) o la procedencia del haba original. Asimismo, en base a datos de laboratorio se ha estimado que el valor del EE obtenido mediante hidrólisis ácida previa, es de media 1.5 puntos porcentuales superior al contenido determinado sin hidrólisis ácida (caso de la ecuación de predicción propuesta por la WPSA, 1989).
El término ELN de esta ecuación, que representa el extracto libre de nitrógeno, se calcula por diferencia entre la materia seca (MS) y la suma de PB, EE, fibra bruta (FB) y cenizas. Por tanto, la ecuación propuesta por la WPSA (1989) da el mismo valor energético a la fracción azúcares que a la fracción celulosa o lignina.


El uso de estas ecuaciones de predicción permite determinar la energía de las muestras de la FFSB basado en la composición química de las mismas. A destacar que los valores de EMAn obtenidos utilizando una u otra de estas 2 ecuaciones para las muestras analizadas son muy dispersos, variando entre 3.325 y 3.489 kcal/kg con la ecuación de la WPSA (1989) y entre 2.995 y 3.244 kcal/kg con la ecuación del CVB (2019) (Tabla 2).

Siguiendo estos mismos criterios, hemos valorado el contenido energético de la FFSB en base a la composición química media indicada por diversas Instituciones Internacionales especializadas en nutrición animal. Tomando en cuenta estos criterios, el contenido energético varió entre 3.178 y 3.496 kcal/kg según la WPSA (1989) y 3.006 y 3.149 kcal/kg según el CVB (2019) (Tabla 2).
Los datos anteriores indican de forma clara que la utilización de ecuaciones de regresión, aunque recomendable, lleva consigo a menudo sobre-valoraciones o sub-valoraciones del contenido energético real de las muestras de FFSB analizadas. Un problema adicional relacionado con el uso de estas ecuaciones, es el desconocimiento sobre los métodos laboratoriales utilizados en el análisis de los diversos componentes de la muestra objeto de estudio (p. ej., uso o no de hidrólisis ácida para el aceite; Kjeldahl o combustión tipo Leco para la proteína y polarimetría o método enzimático para el almidón) lo que afecta a la precisión y al intervalo de confianza del valor energético estimado (Mateos et al., 2019).

CONCLUSIÓN
Dada la alta variabilidad existente, los fabricantes de piensos deben ser conscientes de la importancia económica que conlleva una valoración adecuada de la calidad de las habas utilizadas en formulación.
El haba de soja aún siendo un ingrediente con menor variabilidad en cuanto a su composición nutricional que el resto de las fuentes proteicas o lipídicas comercializadas, precisa una mejora del control de calidad.
El origen del haba, las condiciones pre- y postcosecha del haba original y el tipo y calidad del procesado, son factores claves a considerar.
La reducción de la variabilidad del haba original junto a la mejora de las condiciones del procesado, permitirá optimizar los resultados económicos y la productividad de las aves en las condiciones actuales.

Fuente : Avicultura Info

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