La alimentación es uno de los pilares del bienestar de perros y gatos. Sin embargo, elegir un alimento balanceado de calidad es solo el primer paso. La forma en que el consumidor interpreta la información del empaque y conserva el producto en casa influye directamente en la seguridad, calidad nutricional e inocuidad del alimento.
Diversos organismos internacionales, como la Association of American Feed Control Officials (AAFCO), la Federación Europea de la Industria de Alimentos para Mascotas (FEDIAF) y el Codex Alimentarius, coinciden en que el etiquetado cumple un papel fundamental para informar al consumidor y garantizar el uso adecuado del producto.
En Ecuador, además, los alimentos para mascotas deben cumplir con la normativa vigente y contar con el Registro de Agrocalidad, que acredita que el producto ha sido evaluado y autorizado para su comercialización.
Comprender la información de la etiqueta y seguir las recomendaciones de almacenamiento ayuda a preservar la calidad del alimento y contribuye al bienestar de las mascotas.
La etiqueta de un alimento para mascotas contiene información técnica y nutricional que permite al tutor conocer las características del producto antes de ofrecerlo a su perro o gato.
Más allá del diseño del empaque, la etiqueta proporciona datos esenciales para verificar que el alimento cumple con los requisitos de calidad, seguridad e identificación establecidos por la normativa.
Entre los aspectos más importantes que deben revisarse se encuentran:
Cada uno de estos elementos ofrece información valiosa para seleccionar un alimento adecuado y utilizarlo correctamente.
Uno de los primeros aspectos que debe revisar el consumidor es la fecha de fabricación y la fecha de caducidad.
Estas fechas permiten conocer la vigencia del producto y ayudan a asegurar que el alimento conserve sus características nutricionales, físicas y microbiológicas cuando ha sido almacenado bajo las condiciones recomendadas por el fabricante.
Consumir un alimento dentro de su vida útil favorece la conservación de: vitaminas sensibles al tiempo, grasas con menor riesgo de oxidación, aroma y sabor; textura y palatabilidad
La vida útil es determinada mediante estudios de estabilidad realizados por el fabricante, los cuales evalúan cómo se mantiene el alimento durante el tiempo bajo condiciones controladas.
En Ecuador, los alimentos balanceados para mascotas deben contar con el Registro de Agrocalidad, autoridad nacional encargada del control sanitario y fitosanitario. Este registro certifica que el producto ha cumplido con los requisitos técnicos y regulatorios establecidos para su comercialización en el país.
La obtención del registro implica que el fabricante ha presentado información relacionada con aspectos como: composición del alimento, proceso de fabricación, identificación del producto, cumplimiento de requisitos sanitarios y etiquetado conforme a la normativa vigente.
Para el consumidor, verificar la presencia del número de registro representa una forma sencilla de confirmar que está adquiriendo un producto elaborado dentro del marco regulatorio ecuatoriano.
La información del empaque debe ser clara y comprensible para el consumidor. Una etiqueta en español permite interpretar correctamente aspectos fundamentales como:
Comprender esta información facilita una mejor toma de decisiones y disminuye el riesgo de errores en la alimentación de la mascota.
Una vez abierto el empaque, la responsabilidad de conservar adecuadamente el alimento pasa al tutor de la mascota. Incluso un alimento elaborado bajo estrictos estándares de calidad puede deteriorarse si se almacena incorrectamente.
La exposición al aire, la humedad, la luz o temperaturas elevadas acelera procesos como oxidación de las grasas, pérdida de vitaminas, disminución de la palatabilidad o contaminación por microorganismos o plagas. Por ello, seguir las recomendaciones del fabricante resulta tan importante como elegir un alimento de calidad.
Los fabricantes diseñan los empaques para proteger el alimento frente a factores externos. Siempre que sea posible, se recomienda conservar el alimento dentro de su bolsa original. Si se utiliza un recipiente, este debe ser completamente hermético y, de preferencia, introducir la bolsa original dentro del envase para conservar información importante como el lote, la fecha de caducidad y las instrucciones del fabricante.
La humedad y las altas temperaturas favorecen el deterioro del alimento. El producto debe mantenerse en un lugar fresco, seco, limpio y protegido de la luz solar directa. También es importante evitar el contacto con insectos o roedores, ya que pueden contaminar el alimento y comprometer su inocuidad.
Cada vez que se abre el empaque, el alimento entra en contacto con el oxígeno del ambiente. Para ayudar a conservar su frescura, se recomienda cerrar el empaque inmediatamente después de servir la porción diaria utilizando una pinza o sistema de cierre que limite la entrada de aire. Este sencillo hábito contribuye a mantener el aroma, la textura y la calidad del alimento durante más tiempo.
Adoptar estas prácticas aporta múltiples beneficios tanto para las mascotas como para sus familias. Revisar la etiqueta y almacenar correctamente el alimento contribuye a mantener su inocuidad, conservar la calidad nutricional y la palatabilidad, reducir el riesgo de contaminación y asegurar que el producto mantenga sus propiedades durante toda su vida útil. Además, fortalece la confianza del consumidor al elegir alimentos elaborados bajo procesos regulados y con estándares de calidad, complementando el trabajo que realiza la industria para garantizar productos seguros desde su fabricación hasta el plato de perros y gatos.