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BAJO CONSUMO DE CARNES ROJAS EN EMBARAZADAS AUMENTA RIESGO DE ANEMIA EN LOS HIJOS

Una investigación hecha en el Centro Hospitalario Pereira Rossell junto a la Escuela de Nutrición concluyó que un menor consumo de carnes rojas durante el embarazo aumenta el riesgo de tener hijos con deficiencia de hierro.

El hierro es uno de los principales micronutrientes del organismo. Cuando la concentración que llega al útero es insuficiente, quedan de lado procesos claves del organismo y se compromete el desarrollo neuronal.

No toquen nada accedió al estudio y habló con uno de los autores, Daniel Borbonet, grado 5 de Neonatología y director del Servicio de Recién Nacidos del Pereira Rossell.

El estudio

Este estudio en el Hospital Pereira Rossell tenía el objetivo de medir la relación entre el consumo de carne bovina durante el embarazo y el nivel de ferritina en el cordón umbilical del recién nacido.

Borbonet dijo que hasta ahora en Uruguay no había ningún trabajo que estudiara la relación de la ingesta materna de micronutrientes con el neurodesarrollo del feto.

El estudio concluye que: “no puede recomendar cuál es el consumo de carnes diario que se relaciona con un adecuado nivel de ferritina en el cordón umbilical, pero se considera adecuada la evidencia de que bajos niveles de consumo de hierro total y de carnes rojas determinará un aumento del riesgo de presentar déficit latente de hierro (y menores niveles de ferritina) con los posibles efectos a lo largo de la vida sobre la mielinización, el desarrollo neurocognitivo y peores desempeños a lo largo de la vida”.

El doctor Borbonet explicó que “los recién nacidos que tuvieron déficit de ferritina, por debajo del nivel mínimo, que sabemos que va a ser una situación de mucho riesgo en cuanto a elementos cognitivos y de neurodesarrollo que van a dar alterados, en esos casos, nueve de cada 10 madres comieron poca carne roja”.

“El recién nacido, cuando nace con anemia es porque el feto ya tenía anemia, eso ya es algo que no se mejora de un día para el otro. Y puede haber un déficit de hasta 10 puntos en el coeficiente intelectual de ese niño en su primera infancia cuando no recibió de una manera adecuada durante su gestación el capital férrico”, explicó.

Este estudio se hizo en 2019 con una encuesta completa a las embarazadas sobre su alimentación. Se tomaron muestras de ferritina del cordón umbilical en 204 bebés que nacieron en el Pereira Rossell entre febrero y abril de 2019.

El estudio incluyó además un seguimiento de los nacidos cuando cumplieron entre 4 y 8 meses de vida. Este seguimiento fue a través de las consultas ambulatorias en el Pereira Rossell o con visitas domiciliarias a las familias que participaron en el estudio. Incluía una breve encuesta sobre la alimentación del lactante y medición de la hemoglobina.

Principales resultados
En este caso, ninguna de las embarazadas consumía poca carne por vegetarianismo o veganismo. Aun así, el 13,3% de las embarazadas presentó anemia durante el último trimestre del embarazo, definida como la presencia de valores de hemoglobina por debajo de 11 g/dl (gramos por decilitro de sangre).

El 97,5% de las mujeres embarazadas presentó un consumo de hierro por debajo de 27 mg/día (miligramos por día), valor de consumo recomendado por la OMS durante el embarazo. La media de consumo de hierro fue de 11,1 mg/día.

Florencia Ceriani, magíster en Nutrición que también participó en el estudio, explicó que el hierro de la carne se absorbe de manera particular y dijo qué deben tener en cuenta las mujeres vegetarianas o veganas que quieren ser madres.

“Las guías internacionales muestran hasta el día de hoy que no habría problemas de ser vegano o vegetariano durante el embarazo y en los niños. El tema es lograr una adecuada suplementación, quitamos la carne pero qué alimentos vamos a poner en la dieta para poder lograr tener los mismos nutrientes. No es lo mismo decir que saco la carne pero pongo las lentejas. No es tan así. Hay muchos factores de la dieta que son inhibidores o son facilitadores de esa absorción. No es solamente cambiar un alimento por otro. Tengo que ver el contexto de esa alimentación. Por ejemplo, en qué momento consume el mate, el te o el café. Es importante ver la alimentación en todo su conjunto”, afirmó.

No consumir carne no es razón lineal para la falta de hierro. Pero la conclusión del estudio es que se considera adecuada la evidencia de que bajos niveles de consumo de hierro total y de carnes rojas determinará un aumento del riesgo de presentar déficit latente de hierro.

El consumo de carne por debajo de los 100 gramos por día durante la gestación aumentó el riesgo de forma significativa de presentar déficit de ferritina al nacimiento, concluyó la investigación a partir de los datos recabados. De los recién nacidos con nivel mínimo de hierro (déficit de ferritina en sangre) , de esos sus madres 9 de cada 10 consumían poco o nada de carne roja.

“Hay situaciones individuales de mujeres que comiendo poca carne o nada de carne, sus hijos no tienen anemia ni déficit de ferritina. No toda mujer que está embarazada y no consume carne tendrá un hijo con déficit de ferritina. Eso debe quedar claro”, explicó Borbonet.

Las consecuencias
El hierro es uno de los principales micronutrientes del organismo, y participa en múltiples procesos metabólicos durante el desarrollo embrionario.

El feto depende de los depósitos de hierro maternos. Cuando la concentración que llega al útero es insuficiente, éste debe priorizar la producción de hemoglobina sobre las demandas de los tejidos, incluido el cerebro, por lo que quedan de lado procesos de mielinización, síntesis de neurotransmisores y desarrollo neuronal.

“En la mielinización, la ferritina es determinante y eso también a nivel de desarrollo en la primera infancia tiene que ver con los trastornos cognitivos que puede tener el niño solamente por no haber tenido hierro en la nutrición de la madre. Son cosas tratables. No estamos hablando de cosas genéticas o cromosómicas en las que quizás no podamos incidir, acá estamos hablando de algo en lo que sí podemos incidir”, afirmó.

Lo que dice Borbonet es central, es de los temas que desvela a los médicos: cuando se puede incidir con cambios posibles para mejorar una situación clave en la salud.

En este caso habla, por ejemplo, de falta de hierro y de mielinización, que parece complejo, pero su importancia se entiende bastante fácil.

La mielinización que menciona Borbonet es el proceso por el que los axones de las neuronas (“la cola”) se recubren con una sustancia que permite que se conduzcan los estímulos de un nervio a otro.

Los nervios son como cables, y la mielina sería la protección que los rodea para que no sean cables pelados. Sin mielina en las neuronas no hay conducción de estímulos. Borbonet explicó cuáles podrían ser las consecuencias de esto.

“Pueden aparecer alteraciones de la memoria, alteraciones conductuales, del neurodesarrollo, alteraciones motoras. Y obviamente pueden ser leves, como trastornos del aprendizaje, hasta severas como una encefalopatía. La esclerosis múltiple es una enfermedad desmielinizante. Hay distinto tipo de patología según cuál sea el nervio afectado o los nervios afectados”, explicó.

Son alteraciones neurocognitivas evitables con una buena alimentación, con más hierro en las embarazadas.

El informe además agrega que hay estudios en recién nacidos que documentaron la asociación de la anemia por deficiencia de hierro con malos resultados del comportamiento neurológico como alteraciones en los dominios cognitivos, motores y emocionales.

Este informe ya está en manos del MSP. Para Borbonet es necesario que haya políticas de Estado sobre este tema y brindar información para las mujeres que quieren quedar embarazadas.

“Creo que en eso tenemos un déficit, tenemos que mejorar la información a dar a nuestra población en edad fértil y sobre todo cuando desean quedar embarazadas, cuando lo están planificando o cuando ya quedaron embarazadas. Al no tener información uno puede no saber el riesgo que puede tener no tanto para ella sino para su hijo. Hay elementos que en la primera infancia se ven en la escolaridad que pudieron haber sido solucionados en la nutrición de esa embarazada. Creo que hay daños encontrados en los lactantes que hoy podemos decir que alguno de ellos quizás pudieron haber sido solucionados inicialmente con una dieta adecuada durante el embarazo”, explicó.